Hay muchas definiciones para el alcohólico, las más simples vienen siendo éstas:
Un problema de un bebedor. Quizás usted lo reconocería mejor si decimos que el alcohólico es cualquiera cuyo hábito de beber interrumpe el trabajo, la familia, o la vida social, y que no puede parar, aunque él pueda desearlo. Los científicos están luchando por establecer qué sucede en la constitución física de un alcohólico cuando toma su primera bebida. Es de acuerdo general que el alcohólico tiene una reacción física al alcohol.
Compare una persona con alergia a las fresas, por ejemplo. Cada vez que prueba una fresa, estalla en salpullido. Simplemente tiene que dejarla. No debe comerlas por 20 años y probar de nuevo, pero lo más seguro es que tendría una reacción, aunque hayan pasado tantos años. Cuando un alcohólico ingiere una bebida, algo pasa en su constitución física que no pasa en el caso de un bebedor social. Pero aquí un gran problema del alcohólico, pues además del gran anhelo físico por la bebida, también se da una tremenda compulsión mental por consumirla.
El Alcoholismo tiene dos lados: Un anhelo físico por el alcohol y una compulsión mental por beberlo.
El resultado, aparte de los desastres físicos, es la espiral descendente en la moral y el decaimiento espiritual.
Extracto del folleto “Alcoholismo, CAMINO A LA RECUPERACION”
















